7 de cada 10 contratos se firman en el ámbito del empleo protegido

Publicado el 30/04/2018

Fundación Adecco revela los 3 retos sociolaborales a los que urge dar respuesta

Share Button

Hace unos días tuvo lugar, en la sede de la Fundación Adecco, el acto de presentación de sus resultados del ejercicio 2018, los cuales han dado pie al análisis de retos sociales de primera magnitud como el empleo ordinario de las personas con discapacidad, la apuesta por el talento senior y la promoción del empleo entre las mujeres, como única vía para garantizar su plena inclusión.

El acto ha contado con la presencia de Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco; Pablo Pineda, primer diplomado europeo con síndrome de Down; y Nazareth Zurdo, mujer de 52 años que recientemente ha encontrado empleo. En cuanto a los retos, el primero de ellos se ha fijado en el tema del empleo protegido al mercado abierto.

En este sentido, se han expusto las diferentes alternativas que el mercado laboral ofrece a la hora de abordar el empleo de las personas con discapacidad: centros ocupacionales, empleo protegido y empleo ordinario. Asimismo, se ha hecho un repaso a los datos del año pasado, publicado por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) en cuanto la contratación de personas con discapacidad: 110.068 empleos, un 11% más que el año anterior y un 15% más que en 2015.

Pese a la mejora, durante la jornada se enfacitó en que, a la hora de analizar la tipología de estos contratos, se observa que el grueso (70,6%, es decir 77.677) se firmaron en el ámbito del empleo protegido, mientras que menos de un tercio (29,4% o 32.391) se produjeron en la empresa ordinaria, es decir, en el mercado de trabajo abierto.

En esta línea, atendiendo a los datos internos de la Fundación Adecco, se invierte la tendencia ya que la mayoría de los empleos generados para personas con discapacidad en 2017 (2.938 de un total de 3.244, es decir, un 91%) fueron firmados en la empresa ordinaria, mientras que 306 fueron en entornos de trabajo protegidos. Esta cifra pone de manifiesto que el 9% de los contratos firmados por personas con discapacidad en España (32.391) fueron intermediados por la Fundación Adecco

Según Mesonero, en la entidad se apuesta siempre por “la incorporación de las personas con discapacidad en el mercado ordinario, pues representa el máximo exponente de la inclusión sociolaboral y de la normalización”. Sin embargo, indica que “aún existen obstáculos como la sobreprotección, el desconocimiento o el temor en los entornos familiares, educativos y empresariales, que conducen a las personas con discapacidad al empleo protegido como única opción, aun teniendo competencias para trabajar en el mercado abierto, como cualquier otro profesional”.

Mesonero añade que ”los Centros Especiales de Empleo cumplen una importantísima misión social, constituyendo una solución que favorece la empleabilidad y el empoderamiento de las personas con discapacidad, pero muchas veces se olvida el carácter transitorio que marca la ley”.

En este sentido, Pineda ha remarcado que “en la empresa ordinaria se produce la inclusión de forma plena, porque los trabajadores con discapacidad somos uno más, a todos los efectos: cobramos lo mismo y tenemos las mismas condiciones. Pero es un tema cultural. Yo creo que para que las personas con discapacidad trabajemos en empresa ordinaria necesitamos apoyo durante todo nuestro ciclo vital, con formación inclusiva desde la infancia”.

Respecto al segundo de los retos marcados, la apuesta por los profesionales senior, durante el pasado año, la Fundación Adecco generó 1.508 empleos para personas mayores de 45 años.  Estos profesionales han visto mejorar sus cifras de desempleo durante el último año, en línea con la recuperación económica. Sin embargo, a pesar de que desciende el número de parados, observamos que su proporción se incrementa sobre el total de desempleados: si en 2012 los mayores de 45 años representaban el 28,9% del total de parados, hoy el porcentaje asciende al 37,6%.

Según Francisco Mesonero, “en un país envejecido, la fuerza laboral senior va a tener cada vez mayor peso“. Y añade: “En este contexto, urge erradicar la discriminación a un talento creciente y que va a ser clave para el mantenimiento de nuestro Estado del Bienestar. Su plena incorporación no es sólo una cuestión de justicia social, sino el garante para preservar conquistas sociales tan preciadas como el sistema de pensiones”.

Finalmente, en cuanto al tercero -”Acercar el empleo a la mujer en riesgo de exclusión”-, en 2017, la Fundación Adecco generó 561 empleos para mujeres en riesgo de exclusión, fundamentalmente con responsabilidades familiares no compartidas y/o víctimas de la violencia de género. Para Mesonero: “el empleo se convierte para todas ellas en la única herramienta capaz de normalizar y reconducir sus vidas, evitando que vuelvan a caer en la exclusión social”.

En este sentido, llama la atención que el 50% de las mujeres al frente de una familia monoparental se encuentra en riesgo de exclusión o pobreza, frente al 28,3% general, según el último informe de EAPN. El principal responsable de este elevado riesgo de pobreza es el desempleo: su mantenimiento prolongado en el tiempo conduce inevitablemente a la exclusión social.

En el caso de las mujeres al frente de una familia monoparental, un 51% se encuentra desempleada o trabaja en la economía sumergida, según el último informe #MonoMarentalidad y empleo, de la Fundación Adecco. Concretamente, un 33% no tiene ocupación, mientras que el otro 18% afirma estar empleada, pero sin contrato: un 11% de estas últimas está apuntada en los registros de desempleo (figurando, por tanto, como desempleada), mientras que el otro 7% no se ha inscrito en el paro, por diferentes circunstancias (desmoralización, situación de irregularidad, etc).

Además, y según el último informe ‘Un empleo contra la violencia’, de la Fundación Adecco, el desempleo se convierte, junto al miedo a las represalias, en el principal freno para denunciar, para un 70% de las mujeres.

Fuente: equiposytalento.com