Convierte tu talento científico en un negocio con potencial global

Publicado el 24/03/2015
Noticia

La ciencia también puede ser un negocio. Es más, el enfoque comercial es clave para su éxito. Estos son algunos de los valientes emprendedores que sueñan con revolucionar la medicina mundial desde España.

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Fuente: Expansión

Trata de enumerar seis grandes inventos made in Spain. Probablemente te vengan a la mente la fregona o el Chupa-Chups. ¿Sabías que fue un español quien inventó también el telescopio, el traje espacial, la jeringuilla desechable o la bombilla incandescente? El talento científico español es innegable, pero son muy pocas las historias de éxito comercial. ¿Dónde está el problema?

“En España se hace mucha investigación de calidad, pero no siempre se piensa en su cabida comercial”

“Falta foco en el mercado, en la resolución de problemas. En España se hace mucha -y muy buena- investigación básica y aplicada, pero no siempre se piensa en su cabida comercial”, sostiene Asier Rufino, director general de Tecnalia Ventures, la aceleradora del grupo vasco de investigación.

Si emprender no es fácil, aún lo es menos en un sector como el científico, donde la universidad ha tomado históricamente la iniciativa. En este contexto, algunos valientes emprendedores apuestan por comercializar desde España innovadores avances en campos como el sanitario.

Tecnalia es un ejemplo. Esta compañía opera como proveedor de servicios de I+D+i para otras empresas y, en paralelo, pone en marcha sus propias iniciativas dando lugar a spin off y a acuerdos de licenciamiento de patentes con terceros. En el ámbito de la salud han desarrollado soluciones como Varstiff, un material flexible que, al aplicarle vacío, se vuelve rígido y, al quitárselo, vuelve a su forma natural.

Para comercializar Varstiff, que inicialmente se está vendiendo como un inmovilizador para víctimas de accidentes, han creado una spin off llamada Textia.

Tecnalia

El centro privado de investigación aplicada ha creado su propio fondo de aceleración e incubación de ‘start up’, que dan cabida a ‘spin off’ y acuerdos de licenciamiento de patentes. En la imagen, Asier Rufino, director general de Tecnalia Ventures.

Otro caso prometedor es el de Plebiotic, un simulador de dinámica molecular creado de la mano de la Universidad Rey Juan Carlos. Esta compañía aplica la supercomputación a la simulación de cómo interacciona un fármaco con un organismo, lo que permitiría a los laboratorios farmacéuticos acortar el tiempo que tardan en lanzar un nuevo producto al mercado. “Antes de constituir la compañía llevamos a cabo un exhaustivo análisis de mercado, y al poco tiempo presentamos la patente”, relata su fundador y CEO, Álvaro López-Medrano.

Plebiotic está trabajando con Biopolis, un laboratorio valenciano de probióticos y alimentos funcionales, en la elaboración de compuestos sintéticos que prevengan las enfermedades neurodegenerativas.

Plebiotic

Es una ‘start up’ española que, a través de la supercomputación, ha creado un modelo de simulación de la interacción de un fármaco con una proteína, lo que permitiría a los laboratorios ahorrar millones en su I+D. Tiene oficina en Sunnyvale (EEUU) y yrabaja de la mano de la Universidad Rey Juan Carlos, pero “no somos una ‘spin off’”, aclara su fundador y CEO, Álvaro López.Medrano.

EEUU, ‘El Dorado’

Desarrollos, todos ellos, con gran potencial internacional. Darse a conocer desde España, no obstante, no es sencillo. Es por eso que Plebiotic ha abierto una oficina en Sunnyvale, en pleno corazón de Silicon Valley. “La nuestra sigue siendo una técnica muy novedosa; cuesta convencer a los laboratorios. Por suerte, el Premio Nobel de Química recayó en 2013 en los padres de la simulación molecular”, destaca López-Medrano.

Para la búsqueda de financiación y la comercialización, la mayoría decide dar el salto a EEUU

“Se aprenden muchas cosas como emprendedor, unas favorables y otras no tanto. Por ejemplo, que suele costar más tiempo y dinero del planeado llegar a un determinado punto. En el ámbito científico-sanitario, donde los plazos son siempre muy largos, esto es doblemente verdad”, comenta Steve Matlin, consejero delegado de Life Length. Esta ambiciosa compañía biotech ha desarrollado una prueba diagnóstica capaz de medir la longitud de los telómeros o, dicho de otro modo, la edad biológica de una persona. Según la ciencia moderna, el estado de los telómeros está directamente relacionado con la esperanza de vida. De ahí que firmas como Life Length sueñen con el día en que esta prueba se incorpore a los chequeos médicos habituales.

“España es un mercado pequeño. En el momento en que tienes que salir fuera, los costes se disparan”, comenta Matlin, de origen norteamericano. Aun así, el futuro inmediato de la compañía parece favorable: este año esperan cerrar una ronda de financiación de hasta 10 millones de euros para potenciar su crecimiento internacional.

Life Length emplea a 20 científicos y especialistas, y cuenta con oficinas comerciales en EEUU y Reino Unido.

Life Length

Es una compañía española, con sedes en EEUU y Reino Unido, que ha desarrollado una técnica para calcular el nivel de envejecimiento de una persona. Su CEO, Steve Matlin, prevé cerrar este año una ronda de hasta 10 millones de euros.

“Si pudiera retroceder en el tiempo, constituiría de nuevo la empresa en España”, asegura por su parte Miguel Roncalés, fundador y CEO de AlphaSIP. Fundada a finales de 2008 en Zaragoza, esta firma desarrolla dispositivos capaces de diagnosticar muy rápidamente determinadas enfermedades o de detectar drogas en el organismo, a partir de una pequeña muestra de saliva. “El acceso a universidades, a hospitales y a centros de investigación es más sencillo aquí. En Europa, además, hay una mayor tendencia a los proyectos de colaboración. En nuestro caso, hemos invertido directamente 7 millones de euros en I+D, pero entre todos los socios de los proyectos en los que participamos se han aportado 100 millones. En EEUU, tendríamos que haberlo hecho todo por nuestra cuenta”, opina.

Para una fase posterior, no obstante, AlphaSIP decidió contar con presencia física en EEUU, donde hoy tiene como partner estratégico al veterano del sector ABMC.

AlphaSIP

Es una firma de origen aragonés que ha desarrollado unos sistemas de diagnóstico rápido como ‘DrugSIP’, “el mejor método para detectar drogas como la marihuana, y el más rápido”, en palabras de Miguel Roncalés, su fundador y CEO. Con más de 400 patentes a sus espaldas, AlphaSIP está empezando a exportar, empezando por EEUU, donde tiene como socio al veterano ABMC.

“El objetivo de todo proyecto de I+D debe ser siempre sacar adelante un producto y, a ser posible, con potencial global. Hablamos de salvar vidas -dice Roncalés-; cuantas más mejor”.

La inversión privada en I+D por fin supera a la pública

En 2013 -último año del que se dispone de datos estadísticos del INE-, el sector privado superó por primera vez al público en inversión en I+D, con el 53,3% del total. Este hito, no obstante, se explica fundamentalmente porque lo público (se incluyen aquí la Administración Pública y la universidad) redujo un 3% sus presupuestos en investigación y desarrollo. Así lo explica Juan Mulet, director general de Cotec, para quien el dato verdaderamente alarmante está en “las menos de 12.000 empresas que registran actividades regulares de I+D. Por el tamaño del mercado español, esta cifra debería ser cuatro veces superior”, afirma.