El 20% de los alumnos de FP ha perdido su trabajo o quiere mejorarlo. Miranda

Publicado el 29/09/2014

La necesidad de recualificarse impulsa a desempleados y a trabajadores en activo a volver a clase para mejorar su curriculum. Más de 800 estudiantes se han matriculado este curso

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Fuente: Diario de Burgos

27 de SEPT. / R.L.

Alumnos de 20 años comparten aula con otros que superan la treintena o incluso que les doblan la edad. Una situación inaudita hasta hace unos años, pero que a raíz de la crisis es más que habitual. El desempleo y la necesidad de recualificarse, de mejorar el curriculum o de buscar otras salidas laborales, impulsa tanto a parados como a profesionales en activo a matricularse en ciclos de Formación Profesional.

Las clases en el primer curso han comenzado esta semana con alrededor de 450 estudiantes entre los tres centros que imparten esta enseñanza. Los de segundo volvieron a clase la semana pasada. En total, son 800 alumnos los que buscan a través de la FP una inserción laboral, unos ciclos que en Miranda se intentan adaptar a las necesidades de las empresas de la comarca, con un amplio abanico de titulaciones y prácticas incorporadas antes de acabar el ciclo. 440 alumnos han formalizado este año su matrícula en el Instituto Técnico Industrial, otros 290 se han decantado por la oferta del Centro Integrado Río Ebro y otro centenar se ha matriculado en el instituto Fray Pedro de Urbina. En la mayoría se han cubierto todas las plazas, con un  número de inscripciones similar al del año pasado. Sin embargo, el número de alumnos ha crecido gradualmente en los últimos años. En todos los centros se ha notado un incremento de matrículas en el último lustro, especialmente en el ITM, donde el «crecimiento acumulado es de un 40%».

La mayoría de estos nuevos alumnos tiene un perfil que dista mucho del estudiante que acaba de terminar sus estudios de Secundaria o Bachillerato y opta por por un grado medio o superior de FP. «Se ha notado el aumento de matrícula, pero creemos que se ha notado mucho más el incremento de la necesidad de cualificarse, de estar más preparado, de ser más proactivos respecto de la propia empleabilidad», señala Miguel Esquiroz, gerente del ITM. Así, en algunas aulas puede llegar a un 20% la presencia de personas que ya tienen experiencia laboral y que proceden de colectivos diversos, como desempleados, afectados por un ERE, universitarios que buscan una inserción profesional rápida o trabajadores en activo que quieren ampliar su cualificación para mejorar las expectativas profesionales.

Todo esto se traduce en aulas con rangos de edad muy dispares, desde los 18 hasta más de 50 años, una mezcla «agradable» a juicio de la directora del Río Ebro. «Es una dinámica buena porque pone un punto más de sensatez o de responsabilidad que les viene bien a los jóvenes mientras que a los demás les contagia de juventud», explica su directora.

La demanda ha sido «tan fuerte» en el ITM que en julio estaban prácticamente en situación de baremación todos sus ciclos, tanto los de Grado Medio como los de Grado Superior. Los ciclos ofertan una formación práctica, aunque hay algunos en los que los alumnos ven más posibilidades de inserción laboral, como Administración y Finanzas y los relacionados con Mecanizado y el Mantenimiento Industrial. También Comercio Internacional ha experimentado en los últimos años un incremento en la matrícula.

Cerca de allí, en el Río Ebro tienen casi todos los cursos cubiertos, «algo que antes no ocurría». Este año, además, llega con novedades, un ciclo superior de Automatización y Robótica Industrial, demandado en la zona. «Creemos que encaja dentro del sector industrial de Miranda y puede facilitar la inserción laboral, teniendo en cuenta la situación actual», cuenta su directora, Natividad Esteban. Sus 25 plazas están cubiertas. En el Fray Pedro de Urbina se mantiene el incremento de la demanda registrado en años precedentes. 27 alumnos han iniciado el grado medio de Soldadura y Calderería mientras que 15 han optado por el de Construcciones Metálicas.