El 80% de los parados de la región no reciben prestaciones contributivas

Publicado el 16/10/2015

Una cuarta parte reciben ayudas asistenciales, mientras que más de la mitad de las 190.000 personas que están actualmente desempleadas carecen de cualquier ingreso

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Por Ángel Blanco Escalona

Fuente: www.elnortedecastilla.es

El alarmante tamaño del colectivo de parados de larga duración –unas noventa mil personas que llevan más de dos años sin un solo día laborable–, combinado con el hecho de que otro gran número de ‘trabajadores intermitentes’ no consiguen estar empleados durante el tiempo necesario (un año) para poder cobrar el paro, ha provocado que el porcentaje de desempleados que perciben una prestación contributiva haya caído en Castilla y León de forma ininterrumpida desde el 40% en 2009 a apenas el 21,2% en agosto de 2015.

O, lo que es lo mismo, ocho de cada diez parados de la comunidad autónoma no perciben ningún ingreso –son el 54% del total, más de cien mil personas–, o bien reciben una ayuda asistencial, con lo que se ven obligados a (sobre)vivir con poco más de cuatrocientos euros mensuales.

Dos años después, con la recesión habiendo hecho ya acto de presencia, aunque todavía sin llegar lo peor de la crisis, la cifra de parados había escalado a 168.500 personas, de las que el 40% cobraban una prestación contributiva y otro 20%, asistencial. Así pues, seis de cada diez desempleados de Castilla y León tenían algún tipo de cobertura. En 2010, esta subió al 63%, aunque la prolongación de las dificultades provocó el declive de la tasa de parados con ingresos contributivos al 34%. Ya partir de entonces, la cuesta abajo.

El paro tocó techo en 2013, con una media de 239.700 personas registradas en las listas del Servicio Público de Empleo en la comunidad autónoma. Ese año, los desempleados con alguna cobertura eran el 53%, de los que el 29%tenían cobertura contributiva.

Población desprotegida

La diferencia entre cobrar la prestación o el subsidio es sustancial. La brecha pecuniaria es, casi, de tres a uno. En Castilla y León, el pasado mes de agosto, 40.289 personas recibieron la prestación contributiva, a una media de 1.239 euros por cabeza. Mientras, el subsidio asistencial llegó a 36.265 desempleados, que tocaron a 483 euros de promedio cada uno. Además, otras 9.614 personas fueron beneficiarias de la Renta Activa de Inserción, con una paga media de 417 euros.

Por otro lado, el porcentaje de parados que cobran prestación contributiva se encuentra en Castilla y León más de un punto por debajo de la media nacional (22,3%) y peor todavía resulta la comparación de tasas de cobertura totales. En la región perciben algún ingreso, contributivo o asistencial, el 46% de las personas inscritas en el Ecyl, mientras que en el conjunto del país suponen diez puntos más, el 56%. Un dato que suelen silenciar quienes sí suelen recordar que la tasa de paro de Castilla y León está entre cuatro y cinco puntos por debajo de la media nacional.

En su último boletín, la asociación representativa de las empresas del sector del trabajo temporal, agencias de colocación y formación de trabajadores (Asempleo) llama la atención sobre la realidad de que «aun cuando en los últimos meses, los principales indicadores del mercado de trabajo ponen de manifiesto la mejora incesante del mismo, no hay que olvidar que otra variable, también relevante, como lo es la cobertura pública del desempleo, no ha dejado de empeorar». Para esta patronal, «es sobre esta población desprotegida, una de las que más sufre los avatares de la crisis, sobre la que sería conveniente implementar medidas, ya no solo de activación de empleo, sino incluso de carácter social».

Menos gasto asistencial

Tras recordar que 1,8 millones de personas no están protegidas por el sistema público, Asempleo llama la atención sobre que «los perceptores de prestaciones contributivas son los que más se han reducido en los últimos años, debido al agotamiento de la prestación contributiva y, también, el aumento del número de parados que no tienen derecho a una prestación de estas características».

Para acceder a una prestación contributiva es necesario haber cotizado, al menos, durante el año anterior al momento del desempleo. La crisis no solo ha provocado que las nuevas relaciones laborales tengan una duración menor (entre los meses de abril y junio, el número de ocupados que lleva trabajando menos de 12 meses asciende a 2,7 millones de personas, el 15,6% del total, cuando hace dos años eran el 13,2%), sino que el riesgo de desempleo sea cada vez más alto entre estos trabajadores, lo que aumenta la probabilidad de no poder acceder a una prestación contributiva y, en el peor de los casos, no tener derecho, ni siquiera a la del nivel asistencial.

Según los Presupuestos Generales del Estado, el gasto medio por desempleado descenderá el 20% el año próximo, como consecuencia principalmente de la mayor reducción del gasto total en prestaciones por desempleo (21,7%) y no tanto por el descenso número de parados, ya que las previsiones de estos últimos apuntan a una reducción del orden del 3% interanual.

A pesar de ello, opina Asempleo «la lectura positiva que se extrae de los PGE de 2016 es que el gasto en fomento de empleo se incrementará en casi un 10% interanual, lo que contribuirá a acelerar el ritmo de incorporación de los parados al mercado de trabajo». «El gasto medio en políticas activas por parado vuelve a superar los 1.000 euros. Además del aumento del gasto en bonificaciones a la contratación de parados, también se incrementará el de formación (9,0% y 5,9% interanual, respectivamente)», añade.

El análisis provincial del colectivo de los parados con cobertura que realiza Asempleo revela que Soria es, de las nueve de la comunidad autónoma, la que mayor porcentaje tiene de beneficiarios de prestación contributiva, con el 49,5%, seguida de Segovia y Burgos, ambas con el 48,9% y Valladolid, con el 48,8%. La media regional está en el 45,9% y las provincias peor situadas en este sentido son Ávila (36,6%) y Zamora (40,4%).