Emprende como autónomo ante la falta de ofertas para trabajar por cuenta ajena

Publicado el 14/07/2015
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José Ángel Rimón, regenta un negocio de instalaciones eléctricas

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Fuente: elnortedecastilla.es

«Yo sólo quiero trabajar para que a mis hijos no les falte de nada». Así de rotundo se muestra José Ángel Rimón Guerrero (38), un electricista que, tras meses buscando empleo por cuenta ajena, ha tomado una de las decisiones más importantes de su vida profesional, emprender como autónomo. Él es de Alcorcón. Allí estudió el Grado Superior de FP Electricidad y Electrónica mientras lo compaginaba con sus primeros trabajos como electricista. Empezó como aprendiz a media jornada. Sus dos jefes, ya mayores y a punto de jubilarse, le enseñaron el oficio. «Aquel trabajo fue una auténtica escuela. Me decían ‘mira y aprende’ y… no me dejaban hacer nada, solo observar. Así pasé dos años, pasándoles la herramienta y observando, y realmente tenían razón. Gracias a ellos, aprendí todo lo que sé», recuerda.

Ya con los estudios finalizados, entró a formar parte de la plantilla de una empresa en la que le prometieron hacerle indefinido al año siguiente, si les gustaba su forma de trabajar. Y parece ser que les gustó, ya que al mes le hicieron indefinido y le subieron la categoría a oficial de segunda. Trabajaba 15 y 16 horas diarias, montando la electricidad del garaje de la Terminal 4 de Barajas y durmiendo tan solo 35 horas a la semana.

Con la idea de formar una familia, decidió trasladarse a Valladolid, de donde es Eva, su mujer. Durante la semana trabajaba en Madrid, y los fines de semana buscaba trabajo en la capital del Pisuerga. «Me gusta la estabilidad y quería un trabajo que me durara muchos años. Encontré la empresa idónea, que por aquel entonces contaba con una plantilla de 84 trabajadores. Yo venía con el ritmo frenético de Madrid y aquí seguí trabajando al mismo nivel. Mi jefe quiso comprobar si además de rápido, era fino en los acabados y como le gusté, muy pronto me puso de encargado de un equipo de 10 técnicos», explica.

A lo largo de su carrera profesional ha instalado ascensores, naves industriales, viviendas particulares, spa, piscinas olímpicas, garajes, grupos electrógenos, equipos de domótica… nada tiene secretos para él.

El año 2010 es crucial. La crisis hace mella en su empresa y un concurso de acreedores le pone en las listas del paro. Desde entonces, ha trabajado de forma intermitente en diferentes empresas y es, a principios de este año, cuando comienza a barajar la idea de ponerse por su cuenta. José Ángel intenta agotar los últimos cartuchos buscando trabajo como asalariado, pero no lo consigue. Su mujer, maquetadora de profesión, también está en paro y buscando muy activamente, aunque de momento, sin resultado. Todo esto le anima y el día 1 de junio acude a la Ventanilla Única a darse de alta como autónomo. «Todos los meses que he estado en paro, lo he pasado fatal. Cada día me sentía más inútil que el anterior. Hasta que llegó un momento en el que me dije que o salía yo solo del pozo, o nadie vendría a sacarme. Las empresas en las que había trabajado habían ganado mucho dinero conmigo, y que ahora quería ganarlo yo para mí. Por eso, me decidí a dar el paso y ser mi propio jefe», explica.

Esa etapa de negatividad ha dado paso a la ilusión y la esperanza de que todo va a ir bien. «Llevo poco más de un mes como autónomo y tampoco puedo hacer grandes valoraciones. Hay días flojos, pero que se compensan con otros en los que he llegado a trabajar 13 horas seguidas. He realizado un trabajo de iluminación exterior y he instalado un grupo de presión. Tengo otro presupuesto pendiente para una comunidad y… algunos otros encarguillos que van surgiendo», explica este electricista.

Salir del bache

Se ha dado de alta en Industria como empresa instaladora y ha tenido que hacer un importante desembolso para adquirir herramienta especializada y equipos de medida de segunda mano, porque según dice, «no me podía permitir comprarlo nuevo». De momento, se desplaza a las obras en su coche particular y ha tenido que hacerse un seguro de responsabilidad civil. «Lo poco que teníamos ahorrado lo hemos invertido en esta pequeña empresa. Mi objetivo es estabilizar la balanza. Cuando lo haga, ya pensaré en comprar una furgoneta. Ahora lo importante es salir del bache.»

Afirma que en el trabajo se caracteriza por ser muy detallista. «Soy muy cumplidor con los plazos que doy a los clientes.»