Invisible y preparada, así es la mujer rural joven

Publicado el 18/10/2019

Ni las titulares de explotaciones, el presente del campo, ni las alumnas de los centros de capacitación agraria, el futuro, alcanzan en Castilla y León el 20% en ningún caso

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Casi 5 millones de mujeres viven en entornos rurales en España. 300.000 son titulares o jefas de explotación, 7.000 más que hace una década. Su visibilidad todavía es un reto administrativo y económico. El papel de la mujer, al igual que el del hombre, es fundamental para garantizar la pervivencia del medio rural y también por su valor y trabajo. Sin embargo, su presencia se diluye en el campo: ni las mujeres titulares de explotaciones, el presente, ni las alumnas de los centros de capacitación agraria, el futuro, alcanzan en Castilla y León el 20% en ningún caso.

La presencia de la mujer joven en el campo castellano y leonés es muy escasa. Según las declaraciones de la PAC, las perceptoras de ayudas menores de 40 años sólo suponen el 18%. Un porcentaje que asciende hasta el 60% en las mayores de 65 años y que supera el 35% en todas las comunidades. Según la Encuesta de Explotaciones Agrarias publicada en 2017, las mujeres titulares menores de 30 años no supera el 1% del total en ninguna comunidad autónoma española, sólo en Andalucía (1,15%) y Cataluña (1,37%). El número de mujeres jóvenes que deciden prepararse de forma profesional para dedicarse al campo castellano y leonés también es pobre. La Comunidad cuenta con ocho Centros Integrados de Formación Profesional que preparan a un total de 107 mujeres en estudios de la familia agraria, son solo un 17% de los 607 alumnos que se dedican a esta rama.

María Oviedo es una sevillana que cursa primero del módulo de vitivinicultura en el CIFP La Santa Espina (Valladolid). “Decidí estudiarlo porque me daba la oportunidad de retomar mi trayectoria profesional y me permitía compaginar la vida laboral y personal” explica. Oviedo es licenciada en turismo, trabajó en agencias de viajes y lleva cinco años afincada en Valladolid. Dice estar “encantada” con el módulo, le gusta “más de lo que pensaba”. Se lo toma como un reto personal: familia, casa, y edad son los tres factores que, considera, juegan en su contra pero la motivación va por delante: “Me compensa lo que aprendo con lo que tengo que hacer a mayores”. Oviedo considera que “no es un mundo de hombres” y que la baja participación de las mujeres en el campo se debe a la “falta de conocimiento sobre el sector porque una vez que te introduces en él ves que puedes hacerlo igual que ellos”, afirma.

Las solicitudes de incorporación no conceden a las mujeres mucho más protagonismo. Entre 2007 y 2016 se inscribieron casi 5.000 nuevos agricultores, solo el 22% eran mujeres, según el Consejo Económico y Social de Castilla y León. Raquel Rodríguez tiene 25 años y es una agricultora del Páramo Leonés dedicada al secano y regadío junto a su padre. “El campo me da unas facilidades que otros sectores no me ofrecen”, asegura. Es autónoma, tiene pocas hectáreas a su nombre y trabaja alrededor de 70 de quinoa, maíz, remolacha y girasol; se muestra “muy contenta”. “Estudié Administración y Finanzas pero no encontraba un trabajo que me permitiera vivir y ahora el campo es mi prioridad. No descarto encontrar otro trabajo en un futuro pero no me desvincularé del campo del todo”, explica Rodríguez.

Luz María Ruíz apostó por el medio rural, buscó una alternativa al cereal en la Tierra de Campos y diversificó su negocio. Ahora es propietaria y gerente del “único centro de interpretación de lavanda del mundo”. Comenzó en el año 2000 con una explotación de lavanda en las antiguas tierras donde sus abuelos segaron el cereal  “para no desvincularse del medio rural”, explica Ruíz. Desde 2008 posee una destilería de lavanda en la localidad de Tiedra (Valladolid) que gestiona su marido. Ella decidió “complementar la actividad agrícola” con el centro de interpretación ‘Tiedra de Lavanda’. “Una evolución del negocio agrícola familiar” que inauguró en agosto y “un reto personal”, asegura. Desde la destilería, Ruíz ve a los agricultores acercarse a por maquinaria específica para lavanda y afirma que “en este cultivo, las mujeres llevan la iniciativa”.

Pese al mayor acceso a la información, formación y posibilidades, el gran reto  de la mujer rural pasa por su visibilización y reconocimiento. La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural intentará llevar a cabo durante la legislatura la Estrategia de emprendimiento de la mujer rural, con objetivos como incrementar un 30 % la incorporación de mujeres jóvenes en la agricultura, aumentar las titularidades compartidas y apoyar las iniciativas empresariales emprendidas por mujeres en el medio rural. También hacer más visible y empoderar a las mujeres en el movimiento cooperativo agroalimentario porque, según los datos ofrecidos por el consejero, Jesús Julio Carnero, durante el ‘Foro de Emprendimiento de la Mujer Rural en los Ámbitos Agrario y Agroalimentario, de las 285.000 mujeres socias de cooperativas agroalimentarias en España, sólo 7.600 son de la Comunidad.

Fuente: agronewscastillayleon.com