La certificación de cursos ‘online’ como gancho para captar la atención de las empresas

Publicado el 27/09/2017

Los titulados universitarios siguen siendo los candidatos más demandados por las empresas en sus ofertas de trabajo.

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Durante el último año, algo más del 42% de dichas ofertas ha recogido entre sus principales requisitos contar con, al menos, un título superior. Así lo refleja el reciente informe publicado por Infoempleo y Adecco, Oferta y demanda de empleo en España, tras analizar los grados con mayores salidas profesionales en 2016.

Sin embargo, a esto se suma la importancia que se le da en estos momentos a ser o estar -nunca parecer- especializado en una materia concreta que aporte valor añadido a la candidatura de un posible trabajador. Y en este punto tienen mucho que decir los MOOCs, el acrónimo en inglés de los cursos online abiertos y masivos, en tanto en cuanto tienen como objetivo «complementar la formación oficial de acuerdo al perfil laboral de cada persona».

Así los define Natalia Iglesias, responsable de Formación y Desarrollo del Grupo Adecco, que afirma que el hecho de poseer este aprendizaje favorece la aplicación práctica en el puesto de trabajo. «Y esto es lo que ocasiona que este tipo de formación esté cada vez más valorada en los procesos de selección», añade.

Muchos definen los moocs como el medio por el que se ha democratizado la enseñanza, siendo la tecnología el vehículo que ha hecho posible que alguien de un país remoto -o incluso vecino de la institución que lo imparte- sin apenas recursos económicos -o con ellos-, pero, eso sí, con conexión a internet, sea capaz de recibir clases cibernéticas impartidas por una eminencia de, por ejemplo, la Universidad de Stanford o el MIT. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que, en su propia concepción, los cursos que se imparten bajo esta denominación son, esencialmente, abiertos a todo el mundo y, en su mayoría, gratuitos.

«Ofrecen la posibilidad de complementar una formación básica con competencias adicionales, que pueden ir desde las llamadas soft skills [habilidades sociales] hasta algo muy especializado. La gran ventaja es la facilidad de hacerlos sin, prácticamente, barrera de entrada, y el acceso a profesores expertos, que de otra forma serían inaccesibles en un máster presencial», explica Carlos Delgado, catedrático de Ingeniería Telemática y vicerrector de Estrategia y Educación Digital de la Universidad Carlos III, para quien este tipo de iniciativas demuestran el interés sobre una determinada materia y la ánimo de formarse en ella autónomamente.

Y, en este sentido, se llega a un aspecto que todo aquel que se postula a un proceso de selección para un puesto de trabajo, en principio, le da mucho importancia: la certificación de que ha adquirido determinados conocimientos en el mooc que ha realizado. Una vez concluido el curso, los alumnos pueden conseguir un documento que acredita que ha realizado satisfactoriamente el temario. Hay varios tipos, desde el simple certificado de participación, que es gratuito, pasando por los llamados de superación, que llevan un coste asociado, hasta los que incluyen un examen final o aquellos en los que sólo es necesario completar un tanto por ciento de las clases impartidas. Esto es, que cada uno de los cursos administra sus reglas del juego y es el alumno el que, llegado el caso, toma la decisión de qué hacer con dicho aprendizaje según sean sus objetivos.

«Según los datos que nos ofrece MiríadaX Lab, el 68% de los usuarios aceptaría pagar una tarifa mayor por sus certificados mooc si estos mismos contaran con una acreditación oficial, ya fuera del Estado o de una Universidad», puntualiza Carolina Jeux, CEO de Telefónica Educación Digital y máxima responsable de MiríadaX, uno de los principales exponentes del mundo en materia mooc y la primera plataforma iberoamericana, ya que cuenta con casi 4 millones de alumnos registrados, más de 500 cursos de 95 universidades e instituciones y más de 2.000 profesores en su comunidad docente.

Los precios para lograr dicha certificación son muy dispares. Pueden costar desde 25 dólares, por ejemplo, a cantidades mucho mayores. Aunque dependen de varios factores, entre ellos, de la duración del curso. También puede haber ofertas en un momento determinado o en combinación con un paquete de cursos, como ocurre con lo micromasters de la plataforma edX, fundada por el Instituto Yecnológico de Massachusetts y la Universidad de Harvard.

«Un alumno puede realizar varios moocs, por ejemplo, equivalentes a un cuatrimestre de estudios, y después, solicitar su admisión en un máster presencial para realizar solamente el segundo cuatrimestre, ya que se le reconocería la parte realizada online. De esta forma, se puede obtener un título acreditado oficialmente sin tener que pasar un año entero de forma presencial y a un coste menor», expone el catedrático de la UC3M Carlos Delgado, que apunta que existen varias plataformas especializadas que han llegado a acuerdos con soportes como LinkedIn para que aparezca la información de los moocs cursados en la página personal de esa red social de corte profesional.

La tecnología ha propiciado que, en la actualidad, un candidato a un puesto de trabajo tenga colgado y pueda actualizar su currículum en todo momento. Tanto es así que, según el informe Redes Sociales y Mercado de trabajo realizado por Infoempleo y Adecco, un 78% de los usuarios utiliza las redes sociales para buscar empleo, siendo LinkedIn la que ha sido más valorada, con un 71%.

Este dato, naturalmente, es aprovechado por las empresas para conocer más en profundidad a los candidatos que se postulan. No en vano se ha convertido en uno de los principales modos que utilizaban las compañías para conocer, no sólo las aptitudes de alguien, sino su reputación.

«Desde hace muy poco tiempo estamos en un momento de cambio de paradigma y, en este sentido, los moocs ofrecen una rápida adecuación a las necesidades de conocimiento que demandan las empresas y que la educación formal todavía no es capaz de ofrecer», contempla Carolina Jeux, que aboga por el mooc como elemento diferenciador e incluso determinante en la elección de un candidato a un puesto de trabajo.

Natalia Iglesias añade que, en el proceso de selección, la empresa no sólo tiene en cuenta los títulos oficiales que posee una persona sino la capacidad de aprendizaje continuo que tienen los trabajadores y cómo demuestran que son capaces de aplicar el conocimiento a cada una de las competencias que se le requieren.

«No hay que olvidarse nunca de la actitud. Cada vez más es lo que marca la diferencia en los procesos de selección. España se ha situado entre los países que lideran este tipo de modelo formativo, ya que existe una gran oferta y un amplio abanico de contenidos», valora la responsable de formación y desarrollo del Grupo Adecco, quien reconoce que muchas personas ya incluyen los moocs en sus currículum no sólo con la intención de «engordarlos», sino con la certeza de un conocimiento que, una vez en la entrevista personal, es fácil de reconocer a través de dinámicas o preguntas técnicas que exploren este aprendizaje.

Fuente: elmundo.es