La discapacidad se queda fuera del mercado laboral

Publicado el 27/10/2014

Más del 60% del colectivo ni siquiera inicia una búsqueda de trabajo por las dificultades que encuentra y el paro entre los que sí lo hacen aumenta un 56%

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Fuente: El Correo de Burgos

27 de OCT. / L.B.

Suponen apenas un 4,3% del total de parados de la provincia de Burgos y sin embargo, en realidad, el volumen de personas con discapacidad sin un empleo es mucho mayor de lo que la estadística del mercado de trabajo arroja. Porque el grueso de este colectivo ni siquiera forma parte de él y por extensión no figura en sus datos, de ahí que la tasa de paro específica se asemeje casi siempre a la general.

Hay que trasladarse al informe elaborado por el Instituto Nacional de Estadística con cifras regionales y nacionales recabadas entre 2008 y 2012 para completar el puzle y definir la imagen real. Este registro constata que en Castilla y León solo el 37,7% de la población con discapacidad es activa, es decir, o trabaja en un empleo remunerado de la naturaleza que sea, o se halla en plena búsqueda de esa oportunidad. Así, hasta el 62,3% se considera inactivo o, lo que es lo mismo, permanece fuera del mercado laboral.

Cabe recordar que en la definición oficial de personas con discapacidad -a la que se refieren los informes indicados- se incluyen todas aquellas que tienen un grado de minusvalía superior o igual al 33%, según establece el procedimiento de valoración establecido por el Real Decreto 1859/2009.

Aclarado el concepto conviene preguntarse si la realidad estadística autonómica, que por cierto coincide con la nacional (63,4% de población inactiva y 36,6% activa), se puede aplicar a la provincia burgalesa. El vocal del Comité Castellano y Leonés de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) y gerente de la asociación Síndrome de Down Burgos, Luis Mayoral, lo tiene claro: «Sin lugar a dudas, la situación también aquí es así de cruda porque las dificultades con las que se topan estas personas les hacen tirar la toalla».

Al respecto, el que fuera presidente de esta entidad regional precisa que dentro del colectivo las personas con discapacidad intelectual -no límites, es decir, que puedan desempeñar un trabajo aunque necesiten apoyo- y los que padecen enfermedad mental, «por el estigma social que conlleva», son los que más obstáculos encuentran y los que conforman «el núcleo duro de la inactividad en este ámbito». «Eso nadie lo puede discutir», añade resignado este defensor de la inclusión laboral en el mercado ordinario con el apoyo oportuno.