Los jóvenes, damnificados por la crisis y olvidados en la recuperación

Publicado el 05/12/2017

Más del 60% de los menores de 30 años no tiene un contrato fijo

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El nuevo libro de Politikon, ‘El muro invisible’ (Editorial Debate), recoge una anécdota que probablemente sea más que eso: durante el último discurso de investidura de Mariano Rajoy, éste mencionó a los pensionistas hasta en nueve ocasiones. Sin embargo, no habló de pobreza infantil. Y los jóvenes no sólo son ignorados de palabra, sino también con hechos, como por ejemplo, recortar las becas Erasmus (una medida que el Gobierno luego tuvo que revertir) o poner fin al plan Educa3 mientras otros programas para mayores, como el Imserso, permanecían con ciertos recortes.

España es un país difícil para ser joven. Prueba de ello es que son el colectivo cuya renta ha caído más durante la crisis mientras veía cómo crecía la de los mayores de 65 años. Los motivos: un mercado laboral que les perjudica. La temporalidad es alta para todos los sectores de población (el 27% de los asalariados tiene un contrato temporal), pero en el caso de los menores de 30 es aterradora (afecta casi al 60% de los asalariados). Y a menor edad, más temporalidad: 85% entre los que tienen 16 y 19 años, 72% entre los 20 y los 24 años y prácticamente la mitad entre los que tienen 25 y 29 años.

Y la temporalidad afecta a los que trabajan, que no son precisamente todos. La tasa de paro juvenil española, que Eurostat sigue situando como la segunda mayor de la eurozona, por encima del 40%, explica cómo de complicado es para los jóvenes entrar en el mercado laboral. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), más de la mitad de los menores de 20 que buscan trabajo no lo encuentran y las tasas superan el 30% hasta superar la treintena.

Las causas: muchas y variadas, entre ellas vinculadas al ineficiente sistema educativo español, con tasas de abandono escolar muy superiores a los países de nuestro entorno, que deja con muy pocas posibilidades de encontrar un trabajo estable a los que no terminan su formación. Y las consecuencias, también. España es el país con una edad de primera maternidad más tardía, a pesar de que nueve de cada diez jóvenes dicen que quieren tener hijos.

Sin hijos por falta de un trabajo estable

Según explica Politikon, “el retraso de la maternidad está muy asociado a la inestabilidad laboral”, lo que explicaría que España e Italia tengan las edades más altas de primera maternidad. Y lo corrobora un estudio de la Comisión Europea en el que se prueba que la edad media de maternidad está muy correlacionada con la proporción de jóvenes en empleos inseguros o atípicos.

Y, atado a todo ello, las dificultades para emanciparse. Los jóvenes españoles se independizan con casi 30 años y la subida del alquiler en las grandes ciudades amenaza con retrasarlo más. Si los jóvenes no se independizan, ¿cómo van a plantearse tener hijos?

Las políticas que se hacen

En un contexto en el que los jóvenes no lo tienen fácil, las políticas públicas tampoco han ayudado. “En España, la construcción del Estado del Bienestar se ha pensado como subsidiarias al papel de las familias y ha privilegiado el desarrollo de la sanidad y las pensiones”, sin embargo, “la ausencia de un sistema universal de guarderías produce que la mayoría de ciudadanos no cuente con ellas en sus planes de vida y se haya normalizado su ausencia”.

Esta situación hace que los jóvenes sean los más críticos con el sistema y apuesten por otras formas de participación política. También votan distinto: En las dos últimas elecciones generales (2015 y 2016), el bloque que forman PP y PSOE no fue el más votado para los menores de 35 y estuvo a punto de dejar de serlo para los menores de 45. Cómo de duradera será esta actitud en un colectivo que se abstiene en las elecciones más que la media puede marcar los resultados de futuras elecciones y, quién sabe, también de las políticas públicas que se lleven a cabo

Fuente: eleconomista.es