Pon a punto tu brújula profesional

Publicado el 24/03/2015
Noticia

Un trabajo no es para toda la vida, por eso conviene estar alerta, anticiparse y poner los medios para que cualquier incidencia no te pille por sorpresa. Si no quieres perder el norte, calibrar tu brújula profesional es la mejor opción para iniciar el viaje con rumbo seguro.

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Fuente: Expansión

Salimos de nuestra zona de confort cuando nuestra insatisfacción supera al miedo al cambio. Acomodarse en un trabajo puede ser muy pernicioso, sobre todo cuando estar a gusto provoca disgusto porque ni la carrera ni el reconocimiento acompañan. En ese momento el temor a dar un giro a tu rumbo profesional se reduce. Esta retahíla de sentimientos no existiría si te hubieras anticipado, es decir, si tu brújula profesional estuviera a punto. “Aunque un profesional se encuentre a gusto, motivado y comprometido en su compañía y piense que es el trabajo de su vida, las cosas pueden cambiar de la noche a la mañana. Si no has hecho los deberes tienes que ponerte a punto. Todo esto teniendo en cuenta que reorientar tu carrera va a llevar mucho tiempo, ya que ha estado desatendida”, explica Ignacio Belinchón, director de People Excellence.

Por esta razón, y como recuerda Andrés Fontenla, socio fundador de Fontevalue Consulting, “anticipar un cambio de ciclo, o simplemente ser consciente de que llegas al final es clave para ser más certero en el siguiente paso profesional. A partir de ahí, toca analizar los logros, las satisfacciones y el reverso de ambos, con un objetivo: identificar otra fase lógica que permita disfrutar y, a la vez, poner en valor tu experiencia”.

Anticípate

Identificar los detonantes puede ser la mejor opción para que seas tú, no los demás -tu jefe o la empresa-, el que lleva el timón en el cambio de rumbo. El punto de partida, según Juan San Andrés, consultor en productividad, organización y factor humano, “suele ser el deseo de hacer algo distinto, las circunstancias que te imponen, o querer realizar algo que siempre has tenido en mente. De todos modos conviene hacer una distinción importante entre orientar la brújula para cambiar de empresa, y orientarla para poner en marcha tu negocio”.

Está claro que sea de una u otra manera, el cambio no puede acometerse de una manera gratuita. Es más, analizar las circunstancias que aceleran el giro profesional es uno de los mejores canales para no ir a la deriva. Fernando Botella, CEO de Think&Action, menciona tres estados que pueden ser el trampolín definitivo: “Dejar de fluir, en referencia al concepto acuñado por Csikszentmihályi, es decir, cuando perdemos la conexión con lo que hacemos dejamos de disfrutar y divertirnos con ello. Otro detonante es que no hay oportunidades de desarrollo. Al talento le estimulan y le mueven los retos; los necesita para crecer y mantenerse vivo”. Y por último, Botella hace referencia a la falta de capacitación, un detalle que muchas organizaciones pasan por alto y que, si no se gestiona adecuadamente, puede elevar las tasas de rotación no deseada: “Cuando el profesional no tiene el nivel de capacitación técnica que requiere el trabajo y las responsabilidades que debe desempeñar, se siente desbordado y también necesita buscar una salida”.

La evaluación

No menos importante que prevenir es tener los pies en la tierra, saber con qué cuentas para iniciar el viaje. “No es lo mismo soñar con 30 años que con 50, siendo padre de familia o soltero”, asegura Belinchón. Añade que “evaluar nuestras acciones pasadas, logros, tropiezos, aciertos o errores nos ayudará a calibrar nuestros próximos pasos y a mejorar en aquello que, tras nuestra autoevaluación y el feedback de los más cercanos, nos permitirá planificar con éxito los cambios”. Botella advierte de que “cuando se suceden varias situaciones de bajo rendimiento, el cambio es urgente. Porque si no lo haces tú, está claro que otros -en este caso la empresa- lo van a decidir por ti”. Analizar a fondo cuáles son tus virtudes y tus deficiencias te hará invencible.

El objetivo

Conviene que tengas claro qué quieres hacer, hacia dónde quieres navegar para que nada te pille por sorpresa. San Andrés apunta que “en los cambios de empresa, lo primero que suele ocurrir es que uno mira sus fortalezas -sectores que domina o competencias en las que es fuerte- y expectativas, y después inicia la búsqueda. Cambiar de compañía es algo que debería hacerse con cautela. De ningún modo un gran marca implica que el trabajo vaya a ser satisfactorio”. Por eso, este experto recomienda al profesional hacer un perfil completo del tipo de compañía que desea, así como el puesto al que aspira. “Tener bien trazado el camino y no dejarse llevar por las oportunidades que se presentan de manera azarosa es la mejor fórmula para acertar ante cualquier encrucijada laboral”, afirma Fontenla.

No obstante, conviene que no seas muy estricto en tus aspiraciones. Botella dice que “podemos emprender un viaje con un plan -planificar es una cosa, ser rígido, inflexible e invariable otra muy distinta-. Por eso debemos estar siempre abiertos a ajustar nuestro rumbo y tomar decisiones conforme a las variables que durante el camino vayan apareciendo. El desarrollo profesional es movimiento, evolución y cambio. Todos estos conceptos están muy ligados y dependen de cada momento. Con esta mentalidad de cambio continuo es con la que debemos entender y gestionar nuestra carrera”.

La elección

No olvides que el cambio no está exento de dificultades, y si no actúas con cautela puedes dar un tropiezo fatal. Por ejemplo, si te dejas arrastrar por un puestazo que realmente no te gusta o para el que no estás capacitado, la satisfacción profesional será una quimera.

San Andrés afirma que ha visto esta situación con bastante frecuencia: “Hay mucha gente que vive divorciada de la realidad, de sus deseos y de sus capacidades. Ello les lleva a equivocarse al elegir”. También puede suceder, aclara, que el profesional no encuentre el ajuste definitivo: “Sencillamente, a medida que avanza descubre cosas nuevas que desea hacer. Cierto que la mayoría busca puestos en los que anclarse -la expresión colocarse es muy significativa-, pero otros encuentran encajes sucesivos, cada uno bueno en su momento”. Según Fontenla, invertir en formación parece la apuesta más segura para encajar.

Emprende

Y si en tu travesía una opción por cuenta ajena es algo que ya no te seduce, ¿has pensado en ser tu propio jefe? Para Belinchón emprender es lo más desafiante y admirable, lo más valiente y lo más incierto. Sin embargo, advierte de que “aquel que opta por emprender y no logra el éxito, luego no es valorado lo suficiente por el mercado. Resulta absurdo porque tiene unas competencias que, probablemente no tenga el profesional que se acabe contratando”.

San Andrés es también un defensor de esta teoría: “Montar tu negocio, por pequeño que sea, es un gran reto, cada decisión incide en los resultados. A diferencia de trabajar para una empresa, los resultados ya no son cosa de otros, para ti son críticos. Tener una empresa te hace hiperconsciente del efecto de cada decisión. Las empresas deberían valorar más a los profesionales que han tenido negocios propios”.

Reflexiona

Ya sea con ayuda de otros o mirándote a un espejo, reflexiona antes de variar tu ruta profesional. Contar con el apoyo de expertos puede ayudarte a escoger el camino más conveniente pero, como dice San Andrés, “ninguno de ellos reemplaza a una reflexión serena y objetiva sobre nuestro recorrido profesional hasta ahora, sobre lo que nos ha hecho sentirnos satisfechos de verdad y sobre lo que realmente hacemos bien y mal. Este es el trabajo más difícil: mirarse al espejo y decirnos la verdad”.

Si, aún así, consideras que un coach o un mentor te ayudará a poner las cosas en su sitio, Fontenla recomienda “dejar espacio para que te oriente tu propia intuición. Al fin y al cabo la decisión siempre será tuya”.

Otra opción que no debes descartar es buscar consejo en tus colaboradores, aquellos que tienen un rango inferior al tuyo: “Ellos también nos ayudan a desarrollarnos. Herramientas como el mentoring inverso resultan igual de relevantes para orientar tu carrera”, concluye Botella.

La guía para que no pierdas el norte

 

  • ¿Hacia dónde vas? Ten bien trazado tu camino profesional.
  • ¿Qué etapas has cubierto? Ten conciencia de tu propio recorrido.
  • ¿Estás en el final de una etapa? Estar alerta ante las señales de un cambio de ciclo.
  • ¿Qué te hace diferente? Cuál es tu principal aportación de valor.
  • ¿Qué te hace vibrar en el trabajo? Con qué disfrutas más.
  • ¿Qué etapas has cubierto?
  • Ante un posible cambio, reflexiona, no improvises.
  • Sé proactivo. Déjate asesorar por amigos, expertos y personas influyentes.
  • Fuente: Fontevalue Consulting