Prácticas, una puerta abierta al primer empleo

Publicado el 15/06/2017

Las prácticas aportan competencias y habilidades transversales, muy demandadas por las empresas, que no se adquieren durante los estudios

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Quienes tienen contacto con la realidad empresarial durante su formación están en mejor disposición de encontrar trabajo

Demasiada teoría y poca práctica. Ésta es una de las quejas más habituales de los estudiantes universitarios: en nuestro país falta este tipo de contenido en las carreras. Los empleadores están de acuerdo. “Las empresas solemos ver cierta lejanía entre cómo sale el alumno de sus estudios y determinadas competencias o habilidades que el mundo laboral exige”, afirma Nuria Esparza, directora de Atracción de Talento de Adecco.

A la hora de escoger un máster, que el programa contemple un período de prácticas profesionales puede suponer la mejor oportunidad de sortear esta barrera. La experta en recursos humanos considera que estas experiencias son una ”muy buena manera de seguir formándose y preparándose para lo que el mercado laboral demanda”. Ya que, además de aprender las vicisitudes de su profesión, los alumnos adquieren “competencias transversales, que se desarrollan únicamente en contacto con la realidad empresarial”.

Sirva como ejemplo la comunicación, la capacidad de innovación -destrezas que da el ejercicio profesional- y el trabajo en equipo, una de las habilidades más demandadas por los empleadores. “La experiencia que se obtiene durante los estudios, no es igual que el trabajo en equipo real de una empresa“, asegura Esparza. “En cualquier puesto de trabajo tienes que coordinarte con perfiles muy diferentes al tuyo, como un ingeniero, alguien del departamento de márketing, un informático… Compañeros que tienen otra forma de ver las cosas. Es ahí cuando realmente se desarrolla la capacidad de trabajar en equipo”.

Numerosas ventajas

La experiencia que se adquiere, el aumento de la red de contactos y el simple hecho de meter la cabeza en el sector son algunas de las ventajas de escoger un posgrado con prácticas profesionales. “El primer empleo suele ser el más complicado de conseguir para un joven. Siempre que cuente con experiencia, aunque sea en prácticas, se está mejor posicionado que aquel que no la tiene“, afirma la experta de Adecco.

Además, siempre cabe la posibilidad de quedarse en la compañía en la que se realicen las prácticas: “Si una empresa ha tenido una persona en formación, aunque sean tres o seis meses, y ha funcionado bien, tiene más opciones para que se le ofrezca una vacante en el futuro que alguien a quien no se conoce, no tiene experiencia, hay que explicarle la cultura de la empresa, ver si se adapta…”.

En la misma línea, un estudio de la Revista Iberoamericana de Educación Superior señala que, al terminar los estudios, la realización de prácticas en empresa “supone un incremento de la ocupación, próximo al 18%”.

Por su parte, Lucila Finkel, delegada del Rector para Formación Permanente, Prácticas Externas y Empleabilidad de la Universidad Complutense (UCM), resume: “Las prácticas constituyen una parte fundamental de la formación del estudiante. Su principal objetivo es permitirle aplicar y complementar los conocimientos adquiridos en su formación académica, favorecer la adquisición de competencias técnicas, metodológicas y personales y obtener una experiencia que les permita estar en mejor disposición de encontrar un empleo al graduarse”. Por ejemplo, la universidad más antigua de Madrid, la UCM, dispone de 197 asignaturas de prácticas externas en sus grados y másteres, sin contar las de carácter clínico, propias de las titulaciones de Ciencias de la Salud.

En la mayoría de los títulos, los alumnos seleccionan en qué empresa realizarán sus prácticas. La especialista en ‘recruiting’ recomienda guiarse más por el contenido que por el prestigio de la institución. “Los empleadores valoran las responsabilidades que ha tenido el alumno, las posibilidades de gestionar con cierta autonomía, de equivocarse y tener un tutor que le enseñe… Al final, eso es lo que va a hacer que la práctica sea enriquecedora”. Y concluye que “es el momento de probar, de experimentar, de aprender y si percibe que no quiere dirigirse hacia esa área, todavía está en un buen momento para reorientarse y especializarse en otra cosa. Si tuviera que dar un único consejo, sería ‘Haz muchas prácticas’”.

Fuente: elmundo.es