Sin relevo en los oficios de la construcción

Publicado el 13/08/2019

Las empresas detectan falta de personal en formación en profesiones asociadas a la construcción como cantero, herrero, carpintero o fontanero

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Hay oficios que están en riesgo de desaparecer. No hay jóvenes que se integren en algunas labores fundamentales para el sector de la construcción. La crisis por un lado y la falta de atractivo para las nuevas generaciones marcadas por la inmediatez y la tecnología están detrás de una situación que ya preocupa a las empresas del sector. «Nos falta personal y el que tenemos son mayores, menores de 35 años no quieren hacer estos trabajos de construcción más especializada como carpinteros o fontaneros y si ya tenemos problemas para encontrar profesionales con experiencia y que saben lo que hacen más tendremos si no hay relevo generacional», se lamenta el presidente de la Asociación de Empresas de Reformas de Burgos, Vicente García.

Una apreciación que también se recoge en el Informe del Mercado del Trabajo 2018 relativo a la provincia de Burgos. El estudio refleja que entre las ocupaciones con mejor perspectiva de empleo son los profesionales de la construcción. Principalmente los artesanos especializados. Al mismo tiempo sitúa como fortaleza la capacidad de ajuste del sector de la construcción a los vaivenes de la economía en la provincia. Y entre las fortalezas, más centrados en la obtención de materia primera, el estudio recomienda «ganar fortaleza a nivel productivo mejorando el aprovechamiento de recursos propios como la piedra o la madera».

Pero, precisamente, el oficio que está en «riesgo de desaparecer por falta de relevo generacional», según García, es el de cantero. La cantería, avisan quienes contratan estas labores, está en riesgo de desaparecer porque «es un trabajo muy duro, muy especializado. Está bien pagado. Cuando un profesional es bueno se le valora y se le paga bien y no le falta clientes, pero requiere mucha práctica y prácticamente no hay gente menor de 35 años que se dedique a ello», señalan desde las empresas de reformas.
También encuentran problemas para encontrar aprendices de fontaneros de obra nueva o de rehabilitación, herreros especialmente en el trabajo en acero inoxidable que no se encuentran, carpintero ebanista… «Son profesiones que se pierden porque la gente que se ha dedicado a ello toda la vida se jubila, pero no tienen a quien enseñar».

El cambio de mentalidad entre los más jóvenes parece estar detrás de esta falta de artesanos experimentados que «hagan un trabajo fino, un remate con delicadeza, el trabajo bien hecho de quien lo lleva haciendo igual toda la vida porque lo aprendió de alguien», explican. Pero hoy los jóvenes tiran por los trabajos que te llevan a una fábrica de horario definido y buen salario o por el área tecnológica. «Estos son oficios que requieren su tiempo de aprendiz y hoy los chavales lo quieren rápido y con el mínimo esfuerzo si puede ser». Por eso remarca que «cada vez hay más trabajo quien lo haga bien y se dedique a ello se podrá ganar bien la vida, el caso es que les atraiga».

Tampoco la tan manida crisis del sector ayuda a entenderlo como una profesión con futuro. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria dejó en la cuneta a muchos desde 2006 que, después, no han tenido acomodo y se han tenido que reciclar. Muchos de los hijos de aquellos no miran a la construcción como un lugar del que obtener las garantías de un salario para vivir o de unos ingresos para mantener un negocio. La desconfianza en el sector no se ha despegado de la conciencia colectiva a pesar de que llevan años de ligero repunte.

Y es que la construcción afronta buenos números en lo que a contratación se refiere. En 2018 el sector registró 9.474 afiliados a la Seguridad Social en la provincia de los que 5.924 estaban contratados por cuenta ajena mientras que 3.550 se dedican al sector por cuenta propia. La primera de las relaciones laborales creció un 4,65% mientras que la segunda cayo un 0,84% y, según relatan los profesionales del sector, parece estar más relacionado con la falta de relevo que por falta de labor. Un envejecimiento de los profesionales del sector que también tiene cifra. El informe del Servicio Público de Empleo relativo a Burgos calcula que el 9,42% de los afiliados tiene más de 60 años.

Y el relevo para alguno de los oficios que remarcan los empresarios del sector parece no llegar. El perfil de canteros ni siquiera aparece en la descripción de la situación por profesiones del Servicio Público de Empleo. SI aparecen otros como pintores, donde no se especifica claramente en las ofertas la necesidad de una formación específica, carpinteros o instaladores de estructuras metálicas. En todas ellas hay ciertas apreciaciones de necesidad de actualizarse especialmente en cuestiones vinculadas a las energías renovables y la reducción de consumos de los edificios.

La construcción en 2018 no registró un mal año en lo que ha empleo y rendimiento económico se refiere, pero sí que está lejos de los tiempos precrisis. En este nuevo escenario donde repunta la actividad, especialmente en construcción especializada (rehabilitación), la obra generó el 7,47% del paro y emplea al 6,67% del total de la población activa alcanzando 11.600 activos y, de ellos, 10.300 ocupados. El sector generó el 6,14% del PIB provincial con 543,3 millones de euros movilizados durante el pasado ejercicio. El 8% de las empresas cotizantes en la provincia están aglutinados en este sector lo que se traduce en 1.199 empresas, una cifra ligeramente superior a la registrada en 2014 con 1.148 negocios.

Fuente: elcorreodeburgos.com

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