Solo el 27% de los contratos en prácticas se convierten en indefinidos

Publicado el 08/05/2019

7 de cada 10 estudiantes en España realizan prácticas tras terminar su formación

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Casi 3 de cada 10 estudiantes en prácticas acaban formando parte de la plantilla de la empresa donde las han realizado, según datos del Servicio Público de Empleo Estatal. Una estadística que, aunque positiva, es descrita por los expertos de la Universitat Oberta de Cataluña (UOC) de “baja”, dado que implica que 7 de cada 10 no se acaban insertando en el mercado laboral.

Dado que el próximo 8 de mayo se celebra el Día Internacional del Becario, UOC ha querido destacar que la inserción laboral de los jóvenes sigue siendo ”una de las principales asignaturas pendientes” en España. De hecho, en nuestro país se calcula que hay unos 70.000 becarios, aunque el 58% de los estudiantes en prácticas no percibe ninguna ayuda económica, según datos del informe publicado por la Comisión Europea ‘The experience of traineeships in the EU’.

Este estudio también revela que el 28% de los becarios españoles hace dos estancias de prácticas, al tiempo que sitúa a España, junto con Eslovenia, como el país de la Unión Europea con un porcentaje más alto de prácticas (67%)después de los estudios. Por tanto, obtener cierta experiencia laboral no parece ser difícil para este colectivo que, sin embargo, si encuentra ciertas barreras a la hora de ser contratado.

En este sentido, la UOC aconseja no sólo desarrollar correctamente las tareas encomendadas, sino también tener en cuenta otros factores como el establecimiento buenas relaciones laborales para demostrar la capacidad de integración en un equipo y ”generar una red futura” de contactos, según expone Eva Rimbau, profesora de los Estudios de Economía y Empresa y experta en recursos humanos. Además, recomienda respetar los códigos de vestuario, el tiempo asignado a las pausas para las comidas, el tiempo establecido para los descansos o la política sobre el uso del correo electrónico, las llamadas telefónicas y de internet, al tiempo que considera importante pedir la opinión sobre las tareas desarrolladas, abordar tareas fáciles y repetitivas con entusiasmo y tener paciencia.

No obstante, la complejidad del proceso para la contratación de becarios también conlleva una serie de complicaciones, más ligadas a la normativa que a las condiciones del propio profesional. Así lo destaca Comisiones Obreras en la segunda edición de su informe “Aprendices, becarios y trabajo precario”. Según se recoge, mientras que los trabajadores en plantilla se rigen por un convenio laboral, las funciones, los horarios, las vacaciones o la remuneración de los becarios dependen del convenio exclusivo que haya firmado la empresa donde el becario desarrollará sus tareas con la universidad o el centro docente del que depende. Esto convierte al proceso en un “laberinto normativo”, dado que cada convenio tiene sus peculiaridades y muchos ya establecen unas condiciones que pueden significar una precarización del trabajo del becario.

En otros casos, el problema no viene de las condiciones del convenio, sino de la ausencia de estas. ”Un convenio muy abierto y en el que no se regulan detalladamente las tareas y las funciones del becario deja en manos de la empresa la iniciativa en este sentido y es cuando pueden producirse abusos”, destacan fuentes de la UOC.

Junto a ello, Pere Vidal, profesor de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la Universidad, añade otro problema a la ecuación: los falsos becarios. Según explica, para los denominados ‘becarios de investigación’, no existe ninguna regulación legal sobre las condiciones de trabajo del becario. “Todo lo que tiene que ver con su horario o consigo su trabajo será retribuida o no se regula en el convenio que se redacta entre las empresas o instituciones vinculantes”. No obstante, respecto al horario, Vidal destaca que siempre tiene que ser compatible con los estudios. En caso contrario, “nos podemos encontrar ante un indicio de falso becario”, explica.

En esta línea, el experto señala que los convenios de prácticas son lo más parecido a un contrato laboral, para que se regulan todas las pautas de relación del becario con la empresa, tales como el horario, las tareas que desarrollará, qué tutor se hará cargo, la duración tendrá la beca, si se adquirirá una certificación o qué cobertura de accidentes se contrata. La beca, sin embargo, no es considerada una relación laboral porque no existe un contrato laboral ni estipula un sueldo. Vidal también señala que la rescisión de las prácticas (si es con preaviso o no y de qué manera se comunica) también se regulará en el convenio y siempre se informará todas las partes, tanto el becario como la universidad o el centro docente.

Finalmente, el informe de CCOO cita el acuerdo de diálogo social para la reforma de la Seguridad Social que, en 2011, firmaron las organizaciones sindicales, empresariales y el Gobierno para reconocer un nuevo derecho, con el que se garantiza la cotización a la Seguridad Social durante el tiempo que se participa en un programa de formación vinculado a estudios universitarios o de formación profesional que incluya prácticas, siempre que esté financiado por cualquier entidad u organismo público y que comporte una contraprestación económica. Un dato a tener en cuenta que la UOC refuerza recordando los incentivos fiscales que las empresas pueden obtener al contrarar un becario.

Fuente: equiposytalento.com