La construcción, con déficit de profesionales

Publicado el 27/09/2018

Los trabajadores se marchan a zonas como el País Vasco o Madrid, donde los salarios son más altos. A este problema se suma la falta de relevo generacional

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La falta de mano de obra cualificada está empezando a generar los primeros problemas serios en el sector de la construcción. Buena parte de los profesionales que se ganaban la vida hace una década en el mundo del ladrillo se han jubilado, otra parte, la que perdió su puesto de trabajo con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, se ha reciclado y ahora vive de otros sectores y la alarmante falta de relevo generación no ha hecho sino agravar un problema que se ha puesto en evidencia con la recuperación del mercado y el regreso de las grúas al paisaje de la provincia. Un problema al que se suma el hecho de que algunas constructoras han detectado cómo cuadrillas de trabajadores se van a otras provincias.
El arquitecto Nacho Camarero detalla que ha sido testigo de la marcha de profesionales a otras zonas del país como Vitoria o Madrid y comenta que la explicación no es otra que el verse atraídos por unos salarios más elevados. En la capital de España la reactivación del sector es mayor, las constructoras posiblemente gocen de más margen y eso permite pagar más.
Ante esta situación de falta de profesionales, el presidente de la Asociación Burgalesa de Promotores Inmobilarios, Gonzalo López Recio, entiende que la solución podría pasar porque desde algunas instituciones se alcancen acuerdos con países para facilitar que la inmigración supla una carencia que ahora mismo se ve difícil de suplir en el mercado nacional.
El secretario general de la Federación de Empresarios de la Construcción, Rodrigo Burgos, detalla que el problema no está en la falta de peones, pero sí «en la de trabajadores cualificados como encofradores, pintores y en la falta de perfiles polifuncionales», capaces de demostrar su destreza en diferentes oficios.
A los factores antes mencionados, Burgos añade que también se ha notado la marcha de los trabajadores extranjeros que había en la provincia (muchos de ellos portugueses) que decidieron irse a probar suerte a países con mejores expectativas laborales como Francia o Alemania.
El gerente de la constructora Trazas, Fernando Cubillo, detalla que son los trabajadores de origen extranjeros, por lo general «los menos arraigados», los que en ocasiones dejan plantada a una empresa. «Eso ha ocurrido siempre y me imagino que lo sufriré en breve», lamenta.
En la Federación de Construcción de CCOO, su máximo responsable, José Luis Sacristán, recalca que la falta de trabajadores se viene detectando todo el año e incide en que ha habido «muchos profesionales que han encontrado empleo fijo en la industria, que por ejemplo han sido contratados en la automoción, y que de ahí ya no se mueven».
Por su parte, el secretario general de la Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT, Ramiro Marijuán, detalla que la falta de profesionales es también consecuencia de que los empresarios no apostaron en su día por la formación y ahora se encuentran con que les falta personal preparado.
Pero Marijuán también añade que la subcontratación de profesionales también se ha generalizado en empresas que antes tenían a estos trabajadores en sus plantillas. Y quizás eso ha podido facilitar que estas personas hayan buscado en otros espacios una mayor estabilidad laboral.
Lo cierto es que tanto los arquitectos como los promotores, la Federación de Empresarios de la Construcción, los sindicatos UGT y CCOO y la Fundación Laboral de la Construcción coinciden en la reflexión de que la crisis de la construcción, que se ha extendido durante una década, se ha colado en el subconsciente de las nuevas generaciones, que son incapaces de ver atractivo en un sector que siempre han visto severamente castigado.
Otra de las cosas que ha cambiado es el hecho de que antes en la construcción se pagaba unos salarios más elevados que ahora. Pero lo que sucede en este momento, tal y como reconoce López Recio, es que los márgenes se han estrechado sus márgenes y no pueden recompensar a los profesionales como antes.
Camarero recuerda que antes de la crisis un enconfrador o un yesista podría llegar a cobrar 8.000 euros al mes y ahora lo que se les paga puede que no llegue a las 2.000. Por tanto, será necesaria un recuperación más profunda en el sector para poder volver a hacerlo más atractivo que la industria o los servicios.

Oferta y demanda.

El presidente de la Asociación Burgalesa de Promotores Inmobilarios no oculta que el sector está mejorando y que la recuperación es real. Aunque, a la vista de las promociones que se están desarrollando en zonas como Cellophane, en el S-3 y el S-4, junto a la antigua fábrica de Quesos Angulo o con lo que está planificado construir en Artillería, «existe una oferta desproporcionada para la demanda» que existe en este momento de vivienda nueva.